• Inicio
  • Blog
  • ¿Deben existir los coworking públicos?

¿Deben existir los coworking públicos?

Esta semana, vamos a introducir un asunto polémico en este blog: la competencia -según muchos, desleal- que hacen las iniciativas públicas de coworking a los coworking privados.  ¿Deben existir este tipo de iniciativas a las que parecen aficionados ciertos ayuntamientos y diputaciones? Nuestra opinión es totalmente contraria a destinar dinero público a proveer algo que la iniciativa privada oferta sin problemas, pero creemos, eso sí, que las Administraciones Públicas pueden hacer mucho para facilitar el acceso de emprendedores a un adecuado espacio de trabajo. Eso sí, nuestra opción no permite el corte de cinta tan querido por nuestros políticos.

Sólo en Zaragoza existen hoy cinco espacios de coworking de titularidad pública (cuatro de ellos, con gestión privada) compitiendo con los coworking privados de la capital aragonesa pero con precios muy inferiores -a veces, simbólicos- que impiden consolidar unos negocios en los que sus responsables se juegan todo su patrimonio. 

En Elda está funcionando desde hace unos meses un centro de coworking municipal con precios que oscilan entre 40 euros por mes (para puestos flexibles) y 50 euros (para puestos fijos). No es seguro que semejante "alquiler" cubra siquiera la electricidad o el servicio de Internet de cada coworker. Lo que sí es seguro es que, con semejantes precios ofertados desde el sector público, cualquier iniciativa privada de coworking en el Medio Vinalopó está abocada a la ruina. Y la Diputación de Alicante ha anunciado que durante este año abrirá otros tres centros de coworking en la provincia.

En la misma línea, el Cabildo de Tenerife ha creado un "espacio para fomentar la colaboración entre emprendedores o coworking" en la Dársena Pesquera de Santa Cruz. El Ayuntamiento de Sopela (Vizcaya) está estudiando  crear un espacio de coworking en el municipio "que serviría para incentivar la economía del municipio, generaría dinámicas conjuntas con otros sectores, impulsaría la creatividad y las ideas emprendedoras". 

Incluso, en Barcelona y Madrid, con una amplísima oferta de espacios de co-trabajo para todos los presupuestos, las instituciones públicas no han dudado en buscar una utilidad fácil a algunos de los muchos inmuebles vacíos de que disponen, sin pensar demasiado en la distorsión que provocan en un sector emergente o en la conveniencia o no de destinar dinero público a cubrir un servicio que ya oferta a precios ajustados la iniciativa privada. Es el caso del Espai Coworking de la incubadora Almogàvers Business Factory, en Barcelona capital, o de Citylab, otro coworking público, éste, ubicado en la populosa ciudad de Cornellá.

¿Y en Madrid?

Pues también. En el verano de 2014, la entonces concejala del distrito de San Blas, Almudena Maíllo, inauguraba lo que denominaron Espacio Emprendedor de San Blas, un coworking gratuito en el Centro Cultural Ciudad Pegaso donde dar cabida, durante seis meses, a cualquier idea de negocio en fase inicial, pero también a empresas constituidas con dos años o menos de antigüedad. El espacio fue cerrado a finales de 2015 por la nueva concejala del distrito, Marta Gómez, en medio del desinterés o el desconocimiento de los emprendedores madrileños. En su lugar, la nueva Junta Municipal de San Blas-Canillejas ha decidido ampliar la sala de estudio -mucho más demandada por los escolares del barrio-, algo que parece lógico en una corporación progresista. Lo que no se entiende muy bien es que el anterior equipo de Ana Botella abriese este coworking público para competir descaradamente con los más de 100 co-oficinas que existen hoy en la capital. 

Aún así, algunos Viveros de Empresas del Ayuntamiento de Madrid o los espacios de La Catedral de las Nuevas Tecnologías -igualmente, propiedad del ayuntamiento- han dispuesto espacios gratuitos que algunos usan como coworking y donde cualquiera puede solicitar una mesa con conexión a Internet. Y, casi siempre, se le concede

Críticas y soluciones

Casi todos los gestores privados de espacios de trabajo ven todo esto como una inaceptable competencia desleal financiada, además, con dinero público. Es el caso de Marc Navarro, responsable del CREC de Barcelona: "Siempre he creído -explica- que el sector público debe resultar una alternativa para los ciudadanos que necesitan un servicio que el sector privado no puede proporcionar".

Algunas voces, sin embargo, están pidiendo al sector público algo más que dejar de distorsionar un sector emergente que funciona razonablemente bien y que, por sus características, activa otros negocios. "La solución que promovemos desde la Asociación Europea de Espacios de Coworking -explica Ramón Suárez, presidente del lobby continental y fundador del Betacowork de Bruselas- es la promoción por parte de los poderes públicos por la parte de la demanda y no de la oferta. En lugar de abrir espacios públicos que siempre van a hacer competencia desleal sufragada con dinero público, lo que deberían hacer es dar cheques de coworking a utilizar en cualquiera de los centros existentes en la ciudad o en algunos que quieran hacer algún tipo de descuento".

El cheque-coworker, por un lado, y el descuento adicional ofrecido por los espacios firmantes del convenio estándar con el Ayuntamiento o la Diputación de turno permitiría a muchos más free-lancers, emprendedores o profesionales de todo tipo acceder a un espacio de trabajo de calidad a precios "low cost", eso sí, durante un tiempo determinado (entre seis meses y dos años, según las propuestas). Pero, con esta sencilla medida, lejos de distorsionar un sector de la economía, lo activaría con medidas que tampoco exigen demasiado presupuesto. El descuento por parte de los coworking adheridos al programa podría aplicarse al tiempo que se hace efectivo el cheque-coworker o, posteriormente, al acabarse la subvención, para encadenar así ayudas al emprendimiento durante un periodo más amplio que permitiese al coworker asentar su negocio. 

En Abril de 2015, el Ayuntamiento de Badajoz creó un sistema de este tipo mediante el Programa ‘’Diseñando tu empleo’’. Durante 6 meses, los beneficiados pueden trabajar en las instalaciones de Espacio Convento, y además de un lugar de trabajo confortable y colaborativo, los coworkers cuentan con el apoyo de tutores.

En la misma línea, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ha lanzado el Programa de ayudas “Cheque-Emprender” dirigido a facilitar a las pequeñas empresas de nueva creación su primera ubicación en espacios de coworking privados o en centros de empresas situados en la capital alavesa. La subvención será del 50 por ciento del alquiler neto del local, con un límite por empresa beneficiaria de 1.500 euros y, aunque el programa tiene una dotación presupuestaria muy modesta (15.000 euros) se considera un modelo de apoyo público al emprendimiento sin violar normativas de competencia. 

Carlos Tocino, fundador de Community Coworking Madrid: "Debemos pasar de un modelo de intervención del sector público en el sector privada a un modelo de colaboración público- privada. Proyectos como el cheque- coworker permiten desarrollar el tejido productivo a la vez que potencian el  desarrollo de un sector en expansión, como es el del coworking".

Publicado en Blog

Pide cita con nuestro gestor y visítanos

Calle Francisco Silvela, 47, 1º 28028 Madrid
(línea 6 de metro, parada Diego de León)
91 756 82 23 | 635 439 202
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

kommunika soluciones